domingo, 30 de agosto de 2009

HISTERICA vs. NEUROTICO - La Casa

H: No doy más. Eres un inmaduro. Solo piensas en ti nada más.
N: Por favor, silencio, no ves que estoy viendo mi partido.
H: Te estoy HABLANDOOOOOOOOOO……
N: Y yo estoy viendo televisión así que BAJA la voz OK.
H: No te soporto, siempre es lo mismo. Nunca me prestas atención. Solo tu tu tu tu y tus partidos, nada más.
N: Mujer, no me culpes por… QUERER RELAJARME UN POCO DESPUES DE SOPORTARTE TODA LA SEMANAAAA…
H: Si no me soportas VETEEE….
N: ES MI CASA!!! Yo la pague y NO ME VOYYY….
H: Con que tu casa no??? Pues te recuerdo que los papeles están a nombre de los dos.
Silencio…….
N: Tienes razón, debemos buscar la mejor manera de arreglar toda esta situación.
H: Gordito en serio???Hablas en serio??? Realmente quieres que nos arreglemos???
N: Sí gordita!!! ……….. VENDEME TU MITAD!!!

Ser o no ser independiente.

¿Qué de cierto hay en esa leyenda urbana que afirma que la mujer de hoy en día es independiente y autónoma? ¿Qué tan independiente quiere ser la mujer de hoy en día? Ó ¿De qué quiere ser independiente? Será acaso que las mujeres de hoy tenemos menos sensibilidad o emotividad que hace 20 ó 30 años. ¿Por qué anhelamos esa tan ansiada independencia cuando por naturaleza somos dependientes?

La vida, Dios, nos creo con la capacidad de albergar vida, pero sin embargo para crearla de manera natural necesitamos de un complemento: El Hombre; por ende dejamos de ser autónomas en ese aspecto. ¿Por qué codiciamos ser grandes profesionales cuando por naturaleza declinamos (muchas veces) ante la tentativa de un futuro profesional promisorio para ejercer nuestras labores como madres abnegadas? Sentimos independencia cuando trabajamos, y queremos alcanzar el éxito a toda costa, sin embargo rechazamos inconsciente o tal vez muy conscientemente a un hombre que es económica o profesionalmente menos que nosotras. Deseamos salir de casa para conocer la vida y valernos por nuestros propios medios, y así sentirnos independientes, pero sin embargo cuando las cosas se ponen color hormiga lo primero que hacemos es ir corriendo a los brazos de nuestra tan añorada familia.

Gritamos al mundo entero que la mujer conseguía “LIBERTAD” al adquirir el derecho a voto, pero hoy en día ¿Quién vota con libertad? (somos presos de un acto obligatorio). Además, ¿Alguna vez fuimos presas de algo como para gritarle al mundo que ya somos libres? Si bien es cierto que el grupo de activistas femeninas de la época hizo cambiar a la sociedad en los últimos 40 años de manera radical, otorgándonos así varios beneficios y derechos, no significa que debamos seguir manteniendo una lucha incesante y a la vez innecesaria para demostrar que somos capaces de cualquier cosa. El mundo entero ya sabe que la mujer es capaz de cualquier cosa, al igual que el hombre lo es. Hoy en día para conseguir algo, ya no es cuestión de género, es cuestión de empeño ó “suerte”, entonces, si eso está claro, ¿Para qué seguir luchando en demostrar que podemos y queremos ser independientes?

Si para la mujer, tener “independencia” en el mundo actual es sinónimo de sacrificio, de renuncia, de dureza, de abnegación, de insatisfacción, de soledad, entonces no quiero ser independiente, quiero ser totalmente dependiente. Quiero depender de mi familia, la cual me apoya incansablemente, quiero depender de mis amigos, los cuales me aceptan tal cual soy, quiero depender de mis maestros, que sin ellos no aprendería nada, quiero depender de mi trabajo, el cual me permite llevar una vida holgada, quiero depender de mis compañeros, que sin ellos no sería un equipo, quiero depender de mi profesión, la cual me hace sentir realizada, quiero depender de un hombre íntegro, el cual complemente mis días en este mundo, quiero depender de mis hijos, por los cuales daría hasta la vida misma, quiero ser dependiente de todas aquellas personas que llenan mi vida, quiero ser dependiente de todas mis acciones que me permiten crecer como persona, quiero ser dependiente de mis sueños, los cuales me animan a continuar e ir lejos, quiero ser dependiente de mis emociones, las cuales me ayudan a ser honesta conmigo misma, quiero ser dependiente sin perder mi condición de mujer, y solo así podré sentirme libre para actuar de manera independiente.

viernes, 1 de mayo de 2009

CHIMPUNERAS O CARTERAS MASCULINAS?????

Tanto hombres como mujeres tenemos necesidades. Necesidades como al levantarse lavarse la cara, cepillarse los dientes y tal vez hasta bañarse (eso depende de los hábitos de cada persona). Luego arreglarse y desayunar para salir a realizar las tareas del día que a cada uno le toque hacer. Pero que sucede durante esos minutos antes de salir de casa???

En esta nota debo excluir al gran grupo que aun pertenece a la etapa educativa que sin importar el sexo y la forma de vestir, se las arreglan con una mochila o morral a la espalda.
Como les decía. Para nosotras las del sexo femenino solo se nos complica en decidir entre que cartera hace juego con nuestras ropas. Sin embargo que le sucede a los varones, los machos, los men de la calzada???? La billetera se acomoda muy bien en el bolsillo posterior del pantalón, las llaves talvez en alguno de los bolsillos del frente. Pero qué pasa cuando llevan más equipaje consigo, que sucede entonces????

Yo trabajo en construcción, no precisamente llenando techo, pero ahí estoy metida entre cemento y ladrillos. Y por la condición de mi trabajo me toca lidiar el 90% del tiempo con hombres. Gracias al cargo de mis funciones me tratan con respeto y amabilidad, pero esa es otra historia.

De lunes a viernes el timbre suena a las 5pm de manera puntual, eso indica que la jornada terminó e inmediatamente uno ve desfilar por las escaleras saliendo de todos los pisos, a más de 50 trabajadores (que diariamente trabajan por el mismo objetivo), rumbo a las duchas, para luego llegar a la puerta de salida muy bien perfumados con casaca en puesta y chimpunera en mano.

Qué hay de mágico con las chimpueras??? Ellos no son futbolistas, son solo trabajadores de construcción civil, no cargan chimpunes ni nada similar. Que resulta entonces? Que las chimpuneras son sus CARTERAS MASCULINAS. Siiii! Son sus bolsos y las cargan en el hombro también. En ellas llevan todo tipo de artículos que un hombre necesita cargar, pero que en una mochila bailarían y en un canguro sobrarían. Ellos, los del género masculino NECESITAN también llevar consigo mas artículos que una billetera o llaves, puede ser el diario del día, una manzana, un libro, un peine, tal vez un espejo, tantas cosas por nombrar, pero que para ellos son vitales.

Eso me hace pensar lo machista que puede ser nuestra sociedad. Definitivamente ser mujer tiene muchas, muchas ventajas, y ser un simple y tosco hombre tiene pocos beneficios. Entonces, me pregunto: Porque no se diseñan bolsos masculinos??? Considerando que cada vez se pronuncia mas la palabra metrosexual. Hoy en día el hombre no necesita ser gay para preocuparse más por su aspecto físico. Entonces que sucede con todo su equipaje del día??? Acaso tienen que cargar los bolsillos hasta que ya no den más???

Seriamente, algún entendido del tema debería de hacer algo, porque eso de la mochila vieja al hombro cuando visten un elegante terno, o ese canguro a punto de repletar sobre unos jeans bien vestidos, ó las infaltables chimpuneras comercializadas para el uso incorrecto por todo el sector "D" ó "E", son el peor complemento de vestir de nuestros tan odiados y la vez tan amados hombres.

viernes, 17 de abril de 2009

LOS ENTUSIASTAS DE ALIPIO

Hoy después de mucho tiempo volví a encontrarme con los entusiastas de Alipio, aquellos jóvenes que día a día “trabajan”, y recalco que todo trabajo es digno, como llenadores de combi.

El puente Alipio Ponce está ubicado en la panamericana sur, es casi la entrada al distrito de San Juan de Miraflores, más conocido como Saint John. Alipio es paso obligado en mi ruta para llegar al trabajo de manera casi puntual. Todas las mañanas veo las mismas caras, que hoy en día me son muy familiares, ya dejaron de representar símbolo de miedo y desconfianza.

Aquellos chicos de aspecto muy, muy, pero muy “pirañon” se ganan todos los días el posible sustento de sus familias, ó tal vez el alimento de algún mal vicio, ¿Quién sabe?.

Pero lo más curioso de todo, y acá viene el porqué del título de estas líneas, es que hoy en particular observe detenidamente la forma en que estos agiles y silbadores muchachos realizan su “trabajo”, nadie los gana, cada uno de ellos es el “men” del asunto, y en su sucio aspecto, dentro de algún desliz, pueden llegar a ser muy corteses, sin necesidad de gritarte al oído o jalarte del brazo para ayudarte, o mejor dicho, obligarte a subir a empujones dentro de alguna combi vacía. Y en mi observación logre entender que realmente disfrutan de su trabajo, y lo hace con pasión. NO es la necesidad que los hace trabajar tan efusivamente, y eso que clientes hay y muchos, ya que en hora punta, Alipio podría llegar a colapsar del peso que la cantidad de transeúntes ejercemos en el. La competencia es sana y al parecer divertida, para todos hay. Lisuras van, risas vienen, mientras las combis se llenan a ritmo de gritos y jalones, pero se llenan, y si es más rápido mucho mejor para los que vamos llegando tarde al trabajo.

Ellos no tendrán estudios, no andarán limpios ni con ropas de marca, no hablarán un correcto idioma (bueno! ¿Quién lo hace? Solo Martita), sus modales pueden ser muy burdos, pero tienen los que muchos masters no tienen, y es, pasión por su “trabajo”. Esto me hizo reparar en la suerte que tengo por disfrutar tanto de mi trabajo al igual que ellos del suyo.

Y sin más, así es como los entusiastas de Alipio se ganan su sencillo. Mientras más rápido se llene la combi, mas rápido recibirán sus 50 centavos, y así podrá llegar otra combi mas para llenarla otra vez y así sucesivamente, durante no sé cuantas horas al día.

sábado, 22 de noviembre de 2008

El Gran Match

Por lo general, a nosotras las personas ó seres humanos se nos da por profundizarnos en nuestros pensamientos más íntimos cuando atravesamos momentos de sosiego ó melancolía.

Yo en lo personal no discuto ni contradigo esta realidad. Sucede que estos últimos días me he visto con repentinos momentos de relax, los cuales me han permitido pensar mas y mas, demasiado diría yo, pensamientos, talvez innecesarios, pero lamentablemente muchos de ellos me recordaban mi situación sentimental actual, generándome una especie de tormento seudo involuntario, porque mencionando algo que considero es indiscutible, a nosotros, al ser humano ó personas, nos encanta tener momentos de desdicha profunda, sentir el mórbido sufrimiento por el motivo que sea, llenar nuestra cuota de pena del alma, para luego sentirnos mejor, y talvez inmediatamente después, lanzar una tímida sonrisa al viento.

Hace unos días conversando con un buen amigo, del cual no disfrutaba hacía mucho tiempo su compañía, comentábamos exactamente sobre este tema. El me contaba que hace un par de meses atrás terminó una relación “perfecta” de 3 años. ¿Como uno puede terminar una relación “perfecta”? y más aun, si es que asegura que ella es la mujer con la cual quiere y desea pasar el resto de su vida… ¡¡¡increíble!!! Y como que mucha lógica no tenía para mi. Pero sucede que este amigo, empezó a muy temprana edad un compromiso matrimonial, porque las metidas de patas suceden, y suceden muy a menudo, y a pesar de que él se caso muy enamorado y seguro de lo que hacia, su matrimonio termino de manera digamos trágica, entre terribles idas y vueltas, después de un largo y tormentoso proceso de divorció a los 7 años de relación. Pero no habiéndole bastado aquella experiencia decidió embarcarse en una segunda, involucrándose con la supuesta mujer de su vida, con la cual termino hace poco, solo porque él no estaba listo ni preparado a dar el siguiente gran paso: ”matrimonio”, el cual ella esperaba que lo dieran pronto. Además, él aseguraba con mucho entusiasmo que nunca había sentido tan de cerca su libertad y soltería, y que la estaba disfrutando “demasiado”, pero que de todas maneras a futuro le gustaría volver con el supuesto amor de su vida. Yo lo escuchaba muy atentamente, sin poder encajar todas sus palabras en una misma historia y que fuese coherente.

Si bien es cierto que para nosotras las del género femenino, consideramos a casi todos (por no decir todos) los del género opuesto como algo mal fabricado, siempre presentan desperfectos de fábrica, sin lugar a cambio o devolución. Sin embargo en ese momento en particular, yo no solo considere que definitivamente había algo de malo en la producción de mi amigo, si no que, necesariamente en el transporte se debió haber dañado su cerebro de manera considerable, porque caso contrario no había forma que el hubiera echo lo que hizo y esperara recompensa por aquello.

Inmediatamente y sin dudarlo yo le solté mi larga lista de pensamientos varios sobre su actitud hacia ésta pobre “amor de su vida”. Con risas recepcionó todos mis puntos de vista y de manera muy versátil refuto cada uno de ellos. Que increíble. En ese momento reafirme una vez más, el porque yo decidí hace mucho tiempo permanecer soltera de manera indefinida, solo con derecho a diversión, sin mayor compromiso que mi libertad y mis ganas de vivir tranquila y sin tormentos.

Pero, así es, siempre hay un “pero”. Como dije al principio de esta introspección, a nosotras las personas ó seres humanos se nos da por profundizarnos en nuestros pensamientos más íntimos cuando atravesamos momentos de sosiego ó melancolía. Y sucede que hoy en particular, sentí como poco a poco acrecentaba en mi interior un sentimiento de nostalgia y melancolía, por algo ó alguien que no tenía, que no disfrutaba, ni gozaba. Entonces, recordé inmediatamente todas las contrariedades que trae el compromiso formal, y lo incomodo que es tener que acomodarte al otro solo para complacerlo, ya sea por amor o no, una se ve obligada a cambiar y a ceder. Sin embargo, por más que quisiera convencerme a mi misma de lo malo y tonto que era verse nuevamente involucrada en una relación de este tipo, mis deseos no podían seguir ocultándose, yo quería una relación tal cual viniera, tal cual se presentara. Yo quería sentir nuevamente dejar de ser una y convertirme ineludiblemente en dos. Felizmente pronto esa tonta idea fue disipándose lentamente de mi cabeza y de mi corazón, y volví a sentir la sensatez y paz que ofrece la libertad individual.

Hombres y mujeres, ambos por separado siempre serán un código sin descifrar, el verbo inevitable de la vida diaria, una “x” y una “y”, un sol y una luna. Pero que juntos son: la ecuación imperfecta, tratando de probar a toda costa incansables posibilidades para encajar como sea y convertirse en un “match”. Un match tal cual al botón de una camisa ajustada que en un dado momento no da mas, revienta, y sale disparado lo mas lejos que pueda de la zona de batalla, para ser recogido por otro y talvez con suerte terminar remendado en otra camisa armonizando quien sabe hasta cuando.

Sin embargo no importa cuanta sea la lucha, cuantas sean las batallas perdidas, los intentos frustrados, las ganas de no querer mas, o el deseo de volver al ruedo, las ansias de salir corriendo y no volver mas, el temor al fracaso, ó que si el corazón se remenda rápido, que si dura o no dura la relación, que si se pierde el tiempo ó no, que si el que no arriesga no gana, que si la vida es corta, y un sin fin mas de pensamientos cruzados, pero sea cual sea la situación ó las ideas, nosotros los seres humanos siempre buscamos y queremos incansablemente, ya sea conciente o inconcientemente, nuestro gran “Match”.